jueves, 15 de septiembre de 2011
Erase una vez una chica que era digamos... normal. No definía su personalidad porque era chica, pero sentía que sus amistades eran lo suficiente como para ocupar su tiempo, divertirse y ser feliz.
Con el correr de los años esa fachada de cristal se fue rompiendo en lo que queda hoy
Hoy no se si construí un muro mas fuerte alrededor de mi o si soy mas frágil todavía.
Como es que poco a poco ese cofre de cristal que ya veo borroso, como un viejo recuerdo empañado, se halla roto tanto?
Quedarse sola, que te destruyan con palabras. Decepcionarte, enfrentar a los mayores...
Crecer, ese fue el más grande y duro golpe que mi cajita de cristal recibió. Y una vez que salís de ese mundo que creías tan cómodo, te enfrentas a lo que viene. A la incertidumbre las dudas, el dolor contante de cabeza y de corazón. Porque cuando creces descubrís que ya el otro puede ser mas que tu amigo. Porque realmente te das cuenta cuales personas se preocupan por vos y cuales son las que les chupa un huevo...
Esos pocos vidrios rotos los unís con cinta y seguís.
Ahora hay metas y sueños mas complicados, mas reales que de verdad queremos cumplir.
El miedo, al crecer no disminuye, AUMENTA.
Tengo pocos años de vida y tengo tanto miedo. Miedo que solo lo puedo vencer yo, Que soy mi único obstáculo.

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