jueves, 10 de febrero de 2011
“Siempre me mantengo dándole masa para agilizar la mente y borrar
todo indicio de normalidad, o al menos de la clase de normalidad que
no me gusta: la del estancamiento mental”, confiesa.
“Es lindo vivir en la ciudad y hacer cosas que te gustan,
por eso a la mala vibra de la ciudad
la espanto haciendo música, componiendo, dibujando, dando amor.
A veces me agobia y odio la humanidad, la odio,
pero eso en algún momento lo sentimos todos.”

–¿Haces música para canalizar ese odio?
–Es que si yo no hago esto... me enfermo.
Y tengo la filantropía como algo nato, propio.
Entonces se me presenta un dilema. ¿Cómo lo resuelvo?
No me doy vuelta chupando o drogándome todo el día, y tampoco
me doy vuelta pegándole a otro tipo porque es de otro país
o porque es de otro color
o tiene el pelo diferente al mío. Yo no soy así. ¿Qué hago entonces?
Me tranquilizo. Alguna gente va al fútbol y putea.
Yo cuando no tengo la guitarra, tengo el lápiz y el papel.
Y esto que soy hoy, ya mañana no lo soy. Soy el futuro.

Carlos Rodriguez (BBKid)

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